La fiesta es del Misionero

Goes le ganó a Aguada por 80 a 73, cortó una racha negativa en clásicos y salió del último puesto en la tabla. Una victoria impostergable tras un partido defensivamente perfecto y un poco de (inmerecido) sufrimiento al final. El equipo (6 jugadores en dobles dígitos) y la hinchada fueron las figuras de una victoria clásica que hace a Goes terminar el año con esperanza para lo que se viene.

Los más veteranos dirán que este clásico fue como los que se ganaban antes: metiendo, defendiendo, anulando a un plantel que suele ser superior en individualidades  y apareciendo en los momentos de quiebre. Goes se llevó un punto en la tabla pero un envión anímico gigante, que ojalá sirva al plantel para encarar lo que se viene lleno de confianza. La clave en ataque estuvo en el cierre del tercer cuarto y en el arranque del último período, pero la defensa de los de Reig por varios momentos fue perfecta, y ahí se cimentó la victoria.

Los primero diez minutos ya dejaban  entrever que Goes no iba a especular, sino que estaba decidido a llevarse el encuentro y terminar con algunos clásicos donde faltó constancia para mantener el nivel de juego. Con Brian García enganchado y los extranjeros muy concentrados, el misionero se iba 9 arriba faltando un minuto y medio. Aguada no encontraba su tiro exterior y daba ventajas en el rebote defensivo, propiciando varios puntos de segundas oportunidades. Si había algo que Goes debía corregir, era su tiro exterior. Afortunadamente, luego aparecerían los triples, y de qué manera. (21-12)

El segundo cuarto mantenía la tónica durante los primeros minutos. Esta vez, Jackson y Alexander cargaban con las ofensivas y Goes lo agradecía, ya que era importante contar con los extranjeros dando todo lo que tenían. El misionero mantuvo a raya a su rival hasta la mitad del período, pero Aguada reaccionó y la cosa se complicó.

Reig marcó zona y al aguatero le empezaron a entrar los triples. Además, los ataques perdieron claridad y eso terminó de meter al rival en el juego. En 2 minutos de desconcierto, el partido se igualaba y todo lo bueno cosechado hasta ese entonces pareció esfumarse. Sin embargo, el equipo volvió a responder y supo mantener el tipo hasta el final del cuarto, que también se iría igualado (32-32).

Daba la sensación de que el partido estaba al alcance de la mano, solo se debía mantener la intensidad defensiva (parece fácil decirlo) y volver a ejecutar el ataque tal y como se venía haciendo. En otras palabras, mantener el plan de juego, y esa era la mejor noticia para los misioneros, que las cosas ya se venían haciendo bien.

El complemento arrancó con bastante paridad. Parecía que los dos se estaban midiendo y que, en cualquier momento, alguien iba a pisar fuerte. Y ese fue Goes. Reig le daba ingreso al pibe Wohlwend, que se desquitaba con un triple al apenas entrar. Acosta gravitaba enormemente en ataque y también apareció con puntos calientes. Brian rompía su marca en primera línea constantemente y le daba espacio a los demás para definir.

De esta manera, Goes abría la máxima de 13 faltando un minuto y medio para el delirio de todo el pueblo misionero, que volvió a acompañar en masa al equipo, como siempre que se lo necesita. El período se cerraba con una ligera reacción de Aguada, que dejaba las cosas a 10 (55-45).

El período final tenía que ser la confirmación de que el misionero se iba a llevar el clásico, y para lograr eso el rival más importante eran ellos mismos. Manejar la ansiedad y los empujes de Aguada iban a ser claves para lograr lo que ya era un merecido triunfo.

Aguada intentó apretar desde el inicio, pero Alejandro Acosta se mostraba muy seguro en la conducción y repartía juego por doquier. La figura de Alexander se agigantó con algunos puntos importantes para mantener la diferencia y el rival se empezó a desfigurar.

Wohlwend, que ya había entrado un ratito, metió dos triples enormes y le daba a Goes máxima de 20 cuando se habían disputado cuatro minutos. El delirio de la gente ya era inexplicable y más aún cuando un jugador formado en el club lo estaba logrando. Al pibe no le pesó el partido y contagió a sus compañeros, que se lo hicieron saber en el minuto de tiempo que pidió Aguada en la misma jugada.

Parecía que el partido se cerraba, pero es difícil ver a Goes ganar sin un poco de sufrimiento. Alejandro Acosta salía por quinta a falta de 3 minutos y el equipo se vino un poco abajo. Aguada empezó a defender en toda la cancha y lograron robar algunos balones para descontar. 14 arriba a falta de dos minutos y medio y 11 cuando ingresaban al último minuto.

Goes lograba aumentar la diferencia con algún libre, pero Aguada respondía con mucha actitud y algunos triples que volvieron a entrar. Sin embargo, la diferencia se pudo mantener hasta el final y todo terminó como los hinchas misioneros soñamos: con una victoria incuestionable (80-73).

Goes volvió a la victoria, volvió a ganar un clásico y volvió a creer que todo es posible. Por días como ayer, se justifica el sufrimiento de tantas otras veces. El pueblo festejó porque esto se vivió también como un desahogo, una recompensa al trabajo de muchos anónimos en nombre de un Club de basquetbol que une a un barrio entero, y un poco más allá también. Felicitaciones a todos los goenses por una nueva victoria clásica, ojalá que lo mejor esté por venir.

¡Tranquilo el Goes!

Link a las estadísticas: http://www.fibalivestats.com/u/FUBB/694320/bs.html