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::: HISTORIA :::

Una forma de ser

Sinónimo de popularidad, Goes encendió el 10 de abril de 1934 una llama de eterna pasión. Surgió ganador en todas las canchas y se metió en el corazón de los uruguayos. A los 70 años sigue siendo, a pesar de la ausencia de éxitos provocada por un profesionalmismo devastador, el club de básquetbol más grande de Uruguay.


Club Atlético Goes surgió en 1934 como escenario para que los jóvenes pudieran encarar el deporte a la manera de esa nueva estirpe ganadora, con una forma de ser como solo los goenses pueden interpretar. Con una defensa agresiva como principal argumento y la exquisitez y habilidad para mover el balón en ofensiva, los jugadores rojos se transformaron en actores principales que impulsaron el desarrollo del básquetbol uruguayo y transmitieron una identidad aplicando la garra bien entendida. Además, los del Mercado fueron triunfadores desde que la pelota fue al aire.
El club surgió de la actividad deportiva de la Plaza de Deportes Nº 2 (General Flores y Cuñapirú) que dirigía el profesor Cardozo y de las largas reuniones en el boliche de Velazco, en las que un grupo de muchachos se encontraban ante la necesidad de abrir una brecha diferente a la hora de practicar básquetbol. Pretendían crear una nueva raza de jugadores. La estructura estaba formada para ello y solo faltó que el destino colocara a Antonio Romano, jugador que se alejaba de Aguada, para que cristalizara el glorioso club rojo.
La institución nació el 10 de abril de 1934 cuando inscribieron a Club Atlético Goes en los registros de la Federación Uruguaya de Básquetbol (FUBB), pero varios meses antes –según recuerda Cristóbal Perata, uno de los socios fundadores que el 21 de abril cumple 92 años–, la camiseta roja comenzó a competir con el grupo de muchachos que jugaban en la Plaza de Deportes Nº 2.
El club fue forjado por comerciantes, changadores del mercado, vecinos y muchos jóvenes que buscaban su primer trabajo en un país que atravesaba la dictadura de Terra y no vivía sus mejores momentos. Era la institución de la clase trabajadora, del pueblo y de los pudientes.
"Antes de nacer Goes había conquistado la fama de equipo ganador, popular y que jugaba de local en todas las canchas por la cantidad de gente que llevaba, lo que motivó que fuera creciendo el entusiasmo del grupo por comenzar a competir oficialmente", recordó Perata. "Incluso en marzo de 1934 tuvimos 30 socios de $ 0,30 cada uno (así recaudaron $ 9) que permitieron pagar la inscripción a la FUBB que era de $ 10", agregó.
"Como era tenedor de libros me insistieron para que hiciera los estatutos del club y resistí hasta que Pincho Varela me convenció. Entonces tomé el estatuto de un club ciclista de la zona de la Unión, que no recuerdo su nombre, y di forma al primer estatuto de Club Atlético Goes. Se aprobó y, el 10 de abril de 1934 con los $ 9 del primer mes de socios, $ 1 que aportó Pincho Varela y los estatutos que llevaba abajo del brazo, tomamos el tranvía para llegar a la sede de la FUBB en Colonia y Piedras. En la puerta nos recibieron Violante y el Gaucho Gardone, que era de Aguada. Nos inscribieron y empezamos a competir", dijo Perata.
A esa altura Goes ya había integrado la primera directiva con Agustín Giorello como presidente, Américo Pizzo vicepresidente, Cristóbal Juan Perata como Secretario, Aurelio Pizzo secretario de actas, Rivera Varela tesorero y los vocales Mario Navarro, Andrés Romia, José Castagnaro y Agustín Leira. Marcos Bellora fue el delegado.
La Comisión de Honor estuvo conformada por distinguidos comerciantes de la barriada: Armando Bacigalupi, Gabriel Varela, Alcides Soler, Atilio Pizzo, José A. Padrón, Aquiles Castagnaro, Luis Mezzeta, Andrés Romia, Ramón Molina, Francisco Oddone, Pablo Natalecich, Avelino Dacal, Roque Causillo y José Bermúdez. El primer entrenador fue Jorge Báez.
"Al poco tiempo de estar en funciones, Giorello expresó que no podía continuar como presidente porque no disponía de dinero, pues por ese entonces no trabajaba, como muchos de aquel grupo, y ofrecieron el cargo a Américo Pizzo, un mayorista de la zona, quien lo reemplazó", acotó Perata.
En una de las tantas reuniones en las que idearon el nuevo club, el nombre de la institución lo sugirió Agustín Leira y los primeros héroes de esta historia de Goes fueron Romano, Pincho y Artigas Rivera, Alberto, Américo y Aurelio Pizzo, Ángel, Ernesto y Silvestre Sanginés, Agustín Giorello, Casariego, Auñón, Alonso, Perata, Báez, Bermúdez, Castagnaro, Romía y Benítez.
En sus comienzos el equipo continuó entrenando en la Plaza de Deportes, que fue iluminada especialmente a los efectos de que los jugadores pudieran desarrollar sus entrenamientos de noche, al tiempo que oficiaban de local en la cancha de Aguada, en la calle Lenguas, en la de León XIII (actualmente Reducto), que estaba en Colorado y San Martín o en Unión Atlética, en donde se desarrolló buena parte del torneo de Tercera, primero en el que participó Goes.
La camiseta y escudo originales de Goes fueron rojo con una franja azul en el pecho con la G en el medio, pero tras el ascenso a Segunda y ante la similitud en el diseño con la que presentaba Olympic Belgrano, en 1935 debieron introducir modificación en la camiseta y se anexaron las dos líneas azules.
Goes ya había conquistado el torneo de Tercera extra y conseguido el ascenso a Segunda en su primera participación, en 1934. A los hermanos Santiago y Celestino Ramella, Leira, Barberini, Báez, Arizaga, Alberto Crotta, Corrochano, Sabini y Varela incorporó a Monteiro y repitió los éxitos en 1935 con el título en la final ante Velsen (que ganó por 26 a 20, el equipo rojo ejecutó 60 tiros y convirtió 10 dobles y seis libres). En 1936 llegaron a Primera tras una carrera de vértigo que desarrolló hasta colocarse entre los mejores. Debutó en el Federal con el campeón, Nacional, al que venció por 30 a 22. Ese año el equipo acabó cuarto en el torneo más importante de Uruguay y con el vicecam-peonato en la Copa Turismo. Ya era un club respetado y los de la placita ocupaban lugares en los diarios.
Como resultado de los éxitos que había recogido el equipo y la necesidad de tener su propio estadio, en 1937 la directiva alquiló un terreno ubicado en Guaviyú 2279 entre Libres y Cuñapirú, la que finalmente se le conoció como la leonera de Guaviyú. "Recuerdo que ese terreno tenía un molino y debimos conseguir chapas y tierra para emparejarlo. Sabini traía carbonilla de UTE con sus camiones y Carlos Diogo realizó las instalaciones y orientó en las obras", recordó Perata, el socio número 4.
El escenario fue habilitado con tribunas de madera y vestuarios con techo de zinc, onstruidos a pulmón por jugadores. Arnábal, uno de los pilares de aquellos equipos, no tenía dónde vivir y fue el primer canchero de ese escenario.
A la inauguración del estadio de Goes concurrió el presidente de la FUBB, Blengio Salvo, quien expresó en su alocución que "a Goes le debemos el resurgimiento del básquetbol", según recordó en abril de 2004 un emocionado Perata.
En 1937 Goes fue campeón invicto de Reservas con el equipo que integraron Vitureria, Báez, Leira, Trotta, Arnábal, Sabini, Corrochano, Auñón y Porta.
El 17 de noviembre de 1938 Finillo Vitureira le dio a Goes brillo internacional con la hazaña del primer triunfo ante una selección estadounidense, a la que Uruguay venció por 22 a 13 con el jugador de Goes como gran figura (ver página 30). El día 14, en el mismo Estadio Centenario, el rojo estuvo a punto de hacer historia cuando perdió ante los estadounidenses por 17 a 15.
También en 1938 Goes anexó a su vitrina la Copa Municipios del Plata cuando en Villa del Parque, Buenos Aires, superó a Carumbé de Argentina por 40 a 36 (26 a 19).
Con el estreno de Vitureria se produjo una renovación parcial de jugadores y los nuevos valores mantuvieron el espíritu ganador, tanto que en el Federal de 1939, que el equipo conquistó el día 20 del mes del sexto aniversario, Goes ya había subido a todos los podios posibles. Durante ese año el equipo rojo estuvo 20 partidos invictos desde el Invierno, en el que fue campeón, hasta la dudoécima fecha del Federal. (ver más detalles en página 36 y 37). Para rematar la temporada el quin-tento rojo (Viturerira, Leira, Arnábal, Barberini, Ramella) fue la formación titular de Uruguay en los tres partidos que se jugaron en el estadio Pacaembú de San Pablo cuando fue inaugurado a fines de abril de 1940.
Cancha nueva, títulos reiterados, masa social en aumento y arraigo popular caracterizaron a la institución en la década de 1940. Además, la escenografía mundial –devastada por la guerra– benefició a la industria uruguaya y "produjo una transformación con una nueva oleada de inmigrantes que vinieron huyendo del racismo nazi-fascista que perseguía a las colectividades minoristas, como judíos, negros y árabes. Nuevamente fue la ya atiborrada de gente, Villa Muñoz, la que recibió a miles de artesanos, trabajadores independientes, comerciantes de origen judío que venían a trabajar con los criollos en la revalorización de nuestro país. Así las buhardillas pequeñísimas llegaron a albergar hasta cuatro personas, la media poblacional creció abruptamente. El comercio adquirió un tinte estilo europeo. Carente el barrio de ámbitos deportivo, el Club Atlético Goes era una colmena donde miles de gurises hallaban esparcimiento y un baño reparador que en muchas casas pobres no se les podía proveer con total normalidad. De tantos y tantos pibes, que si bien no llegaron a figuras del básquetbol, por lo menos recibían las primeras nociones deportivas, de higiene, actividades colectivas y en algunos casos hasta una merienda, entre ellos fueron apareciendo los defensores de la entidad", se escribió en la edición de los 60º aniversario del club.
En medio de ese entorno, Héctor García Otero, Julio Guasco, Silvio Dellepiani, Lechuga Vignoli y Martín Páez, que llegó de Colón, se integraron a los que ya jugaban capitaneados por Vitureira y dirigidos por Pencho de Pena. Así formaron el equipo más impactante en la historia de Goes, que obtuvo el Federal de 1947.
En 1948 el club inició un proceso de transformación debido a que comenzó a perder sus referentes y no encontró en su semillero a los sucesores, como había acontecido hasta ese momento. Vitureira dejó el básquetbol, aunque lo practicó alternadamente en Capitol, en tanto se desempañó como funcionario de Casinos Municipales. En 1949 a Cacho García Otero le detectaron una enfermedad grave y dejó de practicar básquetbol y cuando regresó, en 1950, lo hizo en Peñarol, Guasco se retiró, al igual que Dellepiani, Vignoli y Melchor Bergara.
La desintegración deportiva coincidió con la crisis institucional porque la cancha ya no cumplía los requisitos de la FUBB. Entonces se inició una transformación.

Desarticulado, Goes comenzó a transitar por la década de 1950 y sufrió en 1954 el primer descenso de su historia. Bajó a Segunda y ante tamaño revés –después de tantos éxitos en las temporadas anteriores– los dirigentes apelaron a Bernardo Larre Borges como salvador. Fue entonces cuando se inició otro ciclo histórico durante 12 años.
El nuevo técnico devolvió al plantel a Primera en 1955, forjó una buena base de jugadores nacidos en la institución con Waldemar Rial como principal exponente y formó la generación que también integraron Patiño, Coito, Ángel y Eve Acosta, Caimi, Roca, Anzolabehere, Vázquez, Bergara. Esos jugadores ganaron los Federales de 1958 (ver páginas 20 a 24, 40 y 41), de 1959  y se mantuvieron en el podio hasta mediados de la década de 1960.
En 1959 para conseguir el bicampeonato Federal se sumaron Bejar, Gallo, Moreno y el primer estadounidense que reforzó a un equipo y fue campeón: Richard Paul.
No fueron un detalle menor las campañas de Goes en la época de oro del básquetbol uruguayo.
En 1966, con Vignola, Rial, Bernardito Larre Borges, Mautone y Roca, Goes alcanzó con el tercer puesto detrás de Atenas y Welcome su última gran actuación deportiva hasta la actualidad, tal vez sólo comparable con el quinto puesto de 2001.
En ese Federal, Goes llegó invicto a la última fecha de la ronda final que jugaron los ocho mejores equipos de la primera fase que disputaron 18 clubes. Perdió con Welcome y se produjo un triple empate junto a Atenas y definieron en una rueda extra. En la primera ronda se repartieron los triunfos y volvieron a disputar un desempate en cancha de Malvín, en el que Goes perdió ante ambos y Welcome venció a Atenas y fue campeón.
 



 

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Montevideo, Uruguay