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::: Datos
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Estadio:
Plaza de las Misiones
Dirección: Vilardebò 1931
Teléfono: 209 89 79
Capacidad: 4.420 Espectadores.
Inauguración: 31 de agosto de 1957
::: Imágenes Actuales :::




::: Historia :::
Plaza
de las Misiones, un estadio de avanzada
Salto de calidad
Casi medio siglo después de su inauguración la cancha de
Plaza de las Misiones es una de las más bonitas de la
capital uruguaya. Su diseño la hizo diferente al resto y la
presentó como un proyecto de avanzada en tiempos en los que
los grandes empendimientos estaban reservados para unos
pocos aventureros (por suerte Goes tuvo muchos).
Había crecido tanto Goes que la cancha de la calle Guaviyú
quedó chica. A fines de la década de 1940 el equipo no pudo
jugar algunos partidos de local en su estadio y, además, las
denuncias de los vecinos por los incidentes que se producían
después de algunos encuentro o por los festejos
interminables motivaban construir un nuevo estadio.
En agosto de 1953 la FUBB exigió que se cumplieran las
medidas reglamentarias del rectángulo de juego que
establecía FIBA y en el terreno no existía capacidad para
aumentar las dimensiones de la cancha. Por tanto fue momento
para dar el salto cualitativo y el paso para seguir haciendo
historia. El destino reservó un espacio público al que los
goenses concurrían con frecuencia.
El predio designado Plaza de las Misiones (entre las calles
Vilar-debó, Porongos, Colorado y Ramón del Valle Inclán) fue
una donación de un particular a la Intendencia Municipal de
Montevideo (IMM), que estableció como condición llevara el
nombre mencionado.
Antes de la década de 1950 Plaza de las Misiones era
conocida popularmente como la piscina, debi-do a que en el
centro existía una pileta a la que en verano concurrían los
vecinos. Junto a ella existía un arenero, "al que nuestras
madres nos prohibían ingresar debido a que decían que era
público", recuerda el ex dirigente Rubens Lorenzo.
De finas terminaciones y muy bien cuidada, además de la
piscina era conocida como el besódromo del barrio por la
escasa iluminación que tenía. Su terreno estaba nivelado a
la altura de la calle Colorado y para acceder por Vilardebó
se debía subir a través de escaleras que superaban los tres
metros.
A principios de la década de 1950 el presidente Casariego,
junto a Pizzo, Patrón, Vignola y Lauría, entre otros goenses,
inició las gestiones ante la IMM para obtener el predio. El
20 de febrero de 1953 la IMM concedió la plaza por un año y
otorgó $ 12.966,32 para realizar obras. Se hizo el foso con
palas mecánicas y las dos tribunas laterales. En octubre de
1953 estimaron el gasto de la construcción del estadio en $
50.000 y en diciembre detuvieron las obras por falta de
recursos.
Al mismo tiempo los herederos de quien donó la plaza a la
IMM reclamó por la concesión a Goes y realizó un juicio. Al
cabo de unos meses un tribunal dio la razón a la Intendencia
debido a que el argumento que se utilizó para conceder la
plaza fue que niños y jóvenes de escuelas y liceos
realizarían actividades físicas en la cancha que se iba a
construir.
El 10 de enero de 1954 Plaza de las Misiones fue epicentro
de un acto que tuvo como objetivo promover nuevos recursos,
pero no se obtuvieron resultados.
Además, a esa altura de la década de 1950 la institución no
estuvo en su mejor forma deportiva (peleó las últimas
posiciones del Federal y en 1954 descendió a Segunda), debió
entrenar en el gimnasio de la Plaza número dos y
políticamente se preparaba una renovación de los dirigentes
que habían apuntalado a la institución en la calle Guaviyú.
En 1955 se organizó en el predio –que tenía sólo las
tribunas y la estructura de la planta baja de la sede
actual– el primer carnaval de la historia de Goes. Se llamó
Tablado Municipal de Goes y aquel año arrojó un déficit de
entre $ 700 y $ 800, según consta en actas.
En marzo de 1955 la empresa Acerenza reclamó el pago de
$ 19.000, que el club no dispuso en efectivo. Políticamente
Goes quedó acéfalo pues no surgieron candidatos para
reemplazar al presidente. Por tanto se nombró un comité de
emergencia, según consta en actas, y el 30 de mayo de 1955
asumió la nueva directiva con el ingeniero Erland Mathisson
como titular.
La primera medida para reiniciar las obras fue conformar una
comisión con Mathisson, Domínguez, Casariego, Sabini,
Vignola, Moure, Oddone y Ramos, este último por la
directiva. Renovaron un vale bancario por $ 10.000 para
pagar a la empresa Acerenza y se lanzó la campaña del
ladrillo. Al mismo tiempo promovieron la visita de Luis
Franzini, presidente de la Comisión Nacional de Educación
Física (CNEF), a las instalaciones. El 18 de octubre de 1955
concurrió acompañado de otras autoridades y al ingresar
expresó que era "una barbaridad que ese hermoso predio no
estuviera terminado", recordó Lorenzo.
Franzini trasladó el tema a la órbita de CNEF y en marzo de
1956 votó una partida de $ 20.000. Goes aportó $ 7.500 y
reiniciaron las obras porque de lo contrario serían
desalojados de la plaza.
Continuaron las obras con la instalación de la sanitaria que
estuvo a cargo de la firma Rodríguez y Lucas. Terminaron el
baño de hombres, de mujeres y se habilitaron las cuatro
entradas a la cancha.
Adquirieron el reloj eléctrico en $ 944, muebles para las
instalaciones en $ 1.849 y tejidos que separaban la cancha
de la plaza en $ 1.819, según consta en el balance de 1956.
Se produjo el desalojo de la sede de Gral. Flores y
trasladaron las oficinas a la nueva cancha.
Para construir el rectángulo de juego se levantó un muro de
entre 1 y 1,80 metros de altura que formó la estructura que
completaron con basamento y bitumen importado por Shell
desde Estados Unidos.
La cancha se terminó con los soportes de material de la CNEF
y tableros de madera. En los primeros meses se colocó una
mesa provisoria y finalmente la de material.
El estadio se inauguró el 31 de agosto de 1957 bajo la
presidencia de Ramón Casariego. A la ceremonia, que se
desarrolló en una noche de frío invernal, acudieron más de
3.000 hinchas de Goes e hicieron uso de la palabra el
presidente de la FUBB, Pablo Pesce Barceló, el titular de
Goes, Casariego, representantes de la prensa y de los clubes
Welcome y Stockolmo.
Welcome 50-Stockolmo 47 tras tres alargues por empate en 34,
39 y 43 fue el resultado del primer partido dirigido por
Bensusán y Hopen-haym. Esa jornada la cerraron Aguada 54-Goes
39, que fue arbitrado por Bensusán y Parra. La final,
disputada el 1º de setiembre, la ganó Welcome por 70 a 57
sobre Aguada.
En la década de 1970, bajo la presidencia de Bernardo Larre
Bor-ges, se terminó la planta alta de la sede. Al mismo
tiempo se comenzó a analizar la construcción del gimnasio.
El 17 de agosto de 1972 la empresa Añón presupuestó $
4.400.000 para cerrar la cancha. En las décadas de 1980 y
1990 se sucedieron proyectos. En la actualidad una comisión
trabaja para hacer el sueño del techo realidad.
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