Ese grito atragantado

Goes soltó un grito que estaba atragantado. Luchó y se encontró con un triunfo que venía siendo esquivo, entre tropezones varios y golpes inesperados.

El pueblo misionero viajó hasta el Parque Batlle para ser local en el escenario de Tabaré, haciendo sentir, en otro barrio, los rugidos de un gigante que parece abandonar su siesta, con la novedad de que, en el banco, esta vez, se encontraba un conocido de la casa, Gustavo Reig.

El triunfo fue misionero, por 83 a 75, en un encuentro parejo, con alternancias en el tanteador y una entrega que contagió, sabiendo que este partido repartía un punto clave en la lucha por el descenso y podía torcer más el futuro inmediato de la institución.

En medio de un inicio errático, con un Izuibejeres comandando con claridad los ataques del equipo de Pocitos, Trouville iniciaba el partido con un parcial de 9 a 18 a base de buenas penetraciones y conversiones desde el perímetro, que obligaban al Colo Reig a pedir minuto. Tras el tiempo muerto, la intensidad defensiva se vio fortalecida, pero continuaban los traspiés en ataque, yéndose Goes a la primera pausa diez puntos por debajo, tras un triple de Massa sobre la bocina.

En el inicio del segundo cuarto Goes logra subsanar los vacíos en ataque, a base de las pinceladas de Fernando Martínez y los aportes de Santiago Wohlwend, ambos viniendo desde el banco, aportando organización, tenacidad en defensa y conversiones desde el perímetro, haciendo posible empatar un partido que otra vez parecía ponerse cuesta arriba. Así, fortaleciendo las corridas, la intensidad defensiva, y el orden en ataque, Goes logró pasar a ganar, ahuyentando los recuerdos de los últimos tiempos, y haciendo latir al pueblo misionero, que otra vez llenó las tribunas, sediento de triunfos.

En el último periodo Goes logró fortalecer los buenos momentos que se vislumbraron en el segundo cuarto, con intensidad en defensa y en ataque, que hacía caer los aplausos desde la tribuna, aunque alternando, entre apuros y derrumbes, momentos en donde el rival se acercaba en el tanteador. Con buenos minutos de Rick Jackson, tenaz en el cerco reboteador, la entrega de Brian García en cada corrida, los aportes goleadores de Rakim Brown, y un final cerebral de Alejandro Acosta, Goes fue sellando una victoria que alternó momentos aguerridos, de temple e inteligencia, con la prestancia de un entrenador, que, en su debut, supo llevar los hilos del partido tal cual este lo requería.

El grito salió, apretado, merecido, y bien de adentro, desde una tribuna que se brindó en un aplauso ensordecedor a los jugadores, esos que hoy, nuevamente, conmovieron al pueblo misionero, estando a la altura de su latir y su gloria, volviéndonos a juntar, a todos, donde más nos gusta estar. Ahora queda el futuro, ese inmediato, el trajín del partido a partido, pero sabiendo, que puede haber malas, agrias o pálidas, pero de ahí salimos juntos, y de eso, nosotros, sabemos más que nadie.