“En Goes siempre una mas”

Con Fernando Martínez, afuera del rectángulo

Son 171 centímetros, algo poco habitual, pero una marca registrada en el Enano. Un tiro de tres inconfundible, un talento innato y una fuerza de empuje tremendo. Hoy son 38 años a cuestas, mucha experiencia y un gran camino recorrido. Antes un pibe del barrio que venía a jugar a la Plaza de las Misiones y que defendió la camiseta cuando todo arrancaba. De hoy, de lo que se viene y más, Fernando Martínez conversó con Comunicaciones.

Es tu tercer año en Goes, ya más afinado, ¿cómo lo sentís? ¿Con qué te encontraste?

Con una ilusión tremenda, como cuando arranca cada temporada. A medida que pasa el tiempo me siento más cómodo. Estoy contento de estar acá y poder defender al equipo en lo local y en lo internacional. Acá hay un cambio radical de cuando estuve acá. Cuando jugué hace varios años no entrenábamos acá,  no había techo. Es un club totalmente organizado, con directiva, y con la gente que siempre está. Hubo cambios en la estructura, pero a nivel de la gente siempre fue espectacular. Cuando jugué acá se hacía muy duro. Hoy me llena mucho ver a la gente y sentir como ellos te apoyan.

¿Qué hay acá en Goes que lo hace tan particular?

La gente es distinta, vive el básquetbol de forma muy particular. Tiene una pasión brutal por el equipo; eso te obliga a dar más. Obvio que uno como deportista debe dar el máximo, pero hay momentos en los que el físico y la energía no dan. Ahí sale el apoyo incondicional de afuera que te da la fuerza para dar más, una más; siempre una más. Eso es vital.

Te toca llegar a un club, que quizá es distinto a lo que venías acostumbrado. ¿Cómo manejaste eso?

Venía de diez años jugando en Malvín, pero elegí venir a Goes. Yo tenía ganas, había un proyecto deportivo y se mostró un interés muy grande porque volviera. Hice una muy buena elección, para nada estoy arrepentido. Al principio me costó un poco, eso es normal, pero cuando pasó el tiempo me fui sintiendo mejor. El año pasado hicimos las cosas bien durante la segunda etapa. Quizá quedamos en el debe en los playoff, no era la forma de despedirnos. A mi entender regalamos los dos primeros partidos. Cambiamos la actitud muy tarde, eso me quedó grabado, quizá si el chip era otro desde el principio capaz le dábamos pelea a Defensor Sporting. Después se puede hablar de los recursos y lo económico, pero en la cancha somos cinco contra cinco. Aún estamos en el debe en playoff con la gente.

También para vos sería lindo venir y tomar el desafío de poder pelear cosas importantes, que en Goes no es tan común.

Lo tomé así, como un desafío. Yo no nací en Malvín, arranqué en Nacional, pasé por Montevideo. Cuando me vine hablé con Álvaro Ponce, me preguntó si me afectaría el cambio. Le dije que no, que yo soy más bien de barrio. Yo jugaba acá y venía a entrenar con la cancha abierta en Goes; vivía a cinco cuadras. Cuando vine, en cambio, me encontré con piso flotante, sala de musculación, la cancha cerrada, un vestuario reformado. Tampoco se pide mucho. Un deportista necesita lo mínimo indispensable y acá en Goes lo tenemos. Los dirigentes se rompen el alma porque tengamos una pelota, la cancha limpia y hasta una fruta para después de las prácticas. Estamos en Uruguay y hay que adaptarse a todo. Desde que estoy en el club no nos faltó nada. Estoy sumamente contento de estar acá.

¿Cómo te sentiste al principio con la pelota?

Al principio fue raro, era normal que me iba a sentir un poco cohibido. Cuando pasaron los partidos me fui sintiendo más cómodo. Me tuve que adaptar porque debía insertarme a un grupo de jugadores que ya estaban con un sistema de juego. Soy un jugador abierto, no tengo problemas, entonces fue fácil adaptarme. No tengo problemas con nadie, no tengo problemas de ego, y no pido jugar 40 minutos. Si estoy para defender una bola y tirar el tiro final, estoy; y si no estoy no pasa nada. Voy a estar aplaudiendo a mis compañeros, siempre fui así, no lo pienso cambiar ahora.

¿Y jugar con la hinchada cantando y alentando?

Es un plus, es terrible. No todos pueden jugar con toda esa gente, hay mucho griterío. Quizá a alguno lo cohíbe. Esto hay que tomarlo de la mejor manera y que te pegue para arriba e impulsar. Cuando ya no hay más recursos el ánimo de los muchachos en la hinchada está siempre, a sacar el extra de dónde sea.

En este año, sumado a los pibes, sos de los pocos que repite y se rearma el esquema. ¿En qué cambia eso?

Se hizo un cambio importante en la columna de jugadores con la ausencia del “Pelado”, Alejandro y Brian, que estaba muy identificado con la gente. Eso se lo tiene merecido, es un amigo afuera de la cancha. En estos dos años que compartí con él íbamos y veníamos a diario, entonces fuimos compartiendo otras cosas. Se sumaron jugadores nuevos, que ya conocía en lo personal. Tenemos el esquema de juego por lo que la directiva eligió. La diferencia se da en que el año pasado había más juego libre y ahora es como más estructurado. A veces los extranjeros rompen el esquema, porque hay un 1 y un 2, y es complicado insertarlos en el plan de juego. Tenemos variantes para sorprender, para jugar ese básquetbol libre y el estructurado.

La novedad de los tres extranjeros, además, pasa de que tenés un 1 y un 2, cuando habitualmente eso lo conforman jugadores nacionales. ¿Qué aporta al juego?

Te da más opciones. Hay equipos que no tenían tanto gol y ahora suman, porque en esa posición, por lo general, vienen jugadores picantes. Cada cuadro ahora deberá adaptarse al tercer extranjero, y eso que antes era complicado con dos. Es un proceso que llevará tiempo. El que le pegue a los extranjeros hace la diferencia, porque tres jugadores en cinco no es poco.

¿Qué pasa con los pibes del club? Siempre se te ve conversando con ellos, guiando, te quedás después de práctica.

Hay que darle. Hay que meterlos para adentro e inculcarles que no es solo venir y estar la hora y media de práctica. Hay que venir media hora antes, quedarse una hora después… Por eso siempre agarro a algún chiquilín y me quedo a tirar con ellos. Son pibes con un talento muy bueno, los ves y están a la par de equipos que apuestan a inferiores. Si bien Goes tiene una infraestructura menor a los equipos que son fuertes abajo, que traen jugadores de afuera, hay jugadores con mucho talento. Trato de, lo que esté a mi alcance, darlo. Me piden consejos por mensajes, comento cosas, les agrego formas de juego, de ataque, de defensa. Hay pibes como Santi Pérez, que tiene 16 años, es un chiquilín que ya debutó en primera. Cuanto antes los podamos exprimir, darles información para que absorban, bienvenido sea por el bien de ellos y del club.

¿Qué pasa con los tiros de tres puntos que ha sido tu marca? ¿Qué cosas influyen?

Influyen un montón de factores, creo que el principal es el estado anímico. Si uno está con confianza, como nos pasó el año pasado con el cambio de extranjero que se nos quitó presión en el juego, sale mejor. Es un tema del estado anímico del momento. Los que están por encima es porque entrenan, tiran, y saben los tiro que deben tomar. El año pasado con Brian García tirábamos 150 tiros de mañana y otros 150 de noche. Va por la práctica, es vital. Por eso es fundamental quedarse acá a entrenar si tenés tiempo libre para los pibes. ¿Qué mejor que estar acá? Para los pibes y su familia no tiene precio que estén acá, están aprendiendo compañerismo, valores. Es una cadena que te une eslabón a eslabón y te hace mejor persona. Fue lo que nos pasó a todos. A estos pibes del club hay que meterlos para adentro lo más rápido y hacerles ver por dónde pasa. No es solo venir a la práctica, tienen que estar metidos acá. Tienen gimnasio, alimentación y hasta un psicólogo. El club está haciendo las cosas brillantes en ese aspecto. Que sean mejores jugadores, pero primero que nada mejores personas.

En unas semanas arranca algo inédito para el club, como un torneo internacional, algo que ya has jugado. ¿Qué hay de particular en esos torneos? ¿Cómo se afronta?

La ilusión está intacta porque somos locales. Me hubiese encantado jugar en la Plaza de las Misiones poniendo a los jueces contra las cuerdas, pero nos tiraron al bombo. En el Palacio las chances son distintas, porque la presión es distinta. Sabemos que es muy difícil. Tenemos a Flamengo que está por encima del resto, Libertad de Sunchales viene de ascender pero es un equipo argentino, juega al básquetbol. A Welcome ya lo conocemos y sabemos contra quién jugaremos. Tenemos que aprovechar el arranque de la liga para potenciarnos y llegar de la mejor manera.

¿Qué cambios hay en este tipo de torneo?

Los jueces son diferentes. Se juega muy fuerte, prácticamente no hay faltas. La pelota es diferente, es espantosa. Es plastificada y se te resbala. Hemos visto equipos fuertes en la primera fase. Los porcentajes de algunos jugadores bajaron con esta pelota. Ahora estamos intentando conseguir esta pelota para ir mechándola. Es complicado y se hace difícil entrenar un día con una pelota y otro día con otra. Cuanto más temprano la tengamos se va a hacer más fácil.

¿Qué le decís a los hinchas misioneros?

No hay palabras de agradecimiento a nivel de grupo. Les pido que tengan un poco de paciencia con este grupo nuevo, que han llegado. Que estén ahí como están siempre por el plus que nos dan. Que no tengan dudas que yo, como cualquiera de mis compañeros, va a dejar la vida en la cancha para dejar al club lo mejor posicionado posible a nivel local y sudamericano.